Meditando bajo la lluvia va caminando
el hombre de pasos largos,
llevando su sien plateada
y el calendario en la espalda.
Lleva su mente desbordada por libros
que alguna vez leyó,
y en el saco un buen whisky
que alguna vez dejó.
Va preguntándole a su Dios por los años que le quito
Va reclamándole a su Dios por los años que no vivió.
Tuvo en su vida dos grandes amores,
que le hicieron sonreír,
la primera murió
y la segunda lo abandonó.
No es justo mandar a un viejo a la yerba porque su piel se enferma,
no se puede mandar a un viejo a la yerba porque su cuerpo de lepra se llena...

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